Despedida

Octubre 27, 2008

El aire del buen tiempo

Suena, sopla, arremete y golpea

En el monte, en el llano

En la piel y en las manos.

El buen tiempo de la lluvia

Llega y te moja, la piel de las manos,

La cara y el alma.

El viento y la lluvia en la piel,

Y el sol. Ese sol radiante,

Ese sol mordaz y permanente,

Cálido y penetrante,

Ese sol capaz de despertar la piedra en semilla

Y transformar el bullicio

Y adormecer las praderas

Y quemarlo todo.

La tierra expuesta a todos los avatares e incertidumbres

Lo soporta todo.

La tierra tantas veces asediada

Simplemente está.

Gira sobre sí misma

En una danza ritual y eterna

Soportando los más crueles vendavales

En un ritual callado y sereno

Casi imperceptible

Para los que viajamos en su seno.

Como si nada pasara

Con esa fría y metódica precisión

De milenios, siglos, años, meses, semanas,

Horas, minutos, segundos.

El tiempo que se tarda en decir

Adiós.

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